Exposición de Gorka de Duo en Muses Maschine. Berlín 2014.



"Un fantasma es una ausencia rodeada de presentes"
(René Daumal, "Patafísica de los fantasmas")

Andy Warhol ´Patafix es la solución imaginaria para un problema inexistente: Warhol como patafísico. Un producto comercial de consumo masivo, adherente al tacto, que tiene como objetivo la fijación de previas y variadas observaciones sobre Warhol que lo pegotean de connotaciones y significados contradictorios, haciéndolo nadar definitivamente en los profundos mares de las relaciones patafísicas.
Identificado como un constructo imaginario construida por sí mismo, la vida de Warhol fue comparada, por sus características teatrales, con la de los precursores de la vanguardia parisiense: Artaud y Alfred Jarry (creador de la patafísica).

Fue repetidas veces acusado de mago, sacerdote y alquimista por haber conjurado sobre el mundo el hechizo irreversible de la reproducción mecánica, haciendo las imágenes del arte y las del mundo indiferenciables,  desplegando una dimensión mental de la obra de arte y otorgando un valor inédito a las formas cotidianas que nos rodean. “Convertir lo banal en arte” refleja ciertamente los destellos de una sabiduría alquímica esencial.

Fue comparado varias veces con Duchamp, por la incorporación en sus trabajos de la idea de la temporalidad de los objetos como sujetos (y viceversa), la provocación en la ironía de la reproducción mecánica y por un sentido del humor libre y liberador. Como Duchamp, y según Benjamin Buchloh, “Warhol hace carne la paradoja del arte moderno”. Así, encontramos en él la convivencia patafísica de elementos contradictorios como: arte/mercado, idea/materia, no-artista/el-mejor-artista, ser/no-ser. Con respecto a esto último, se dice que Warhol, luego de su intento de asesinato,  estuvo muerto por unos minutos sobre mesa de operaciones: muerto y vivo a la vez. 




“I like Warhol´s spirit… he´s not just a painter or a filmaker…” 
 (Duchamp to a reporter in an interview) 

Jean Baudrillard, situacionista y patafísico, llamó a Warhol y su obra una gran “máquina” que pone en funcionamiento definitivo la única alternativa conciliable, según él, para el estado del arte en el SXX: renunciar al arte y volver las ganancias una forma de arte en sí mismo, en un punto de no-retorno. Anular el arte, para ver más allá: solución imaginaria. Warhol se llamaba a sí mismo una “máquina grabadora”, observando y registrando el mundo desde una distancia (técnica) segura, modalidad que parece producto de una sensación de extranjería crónica en relación al mundo: “Vengo de otro planeta”, decía Warhol, “Me siento separado de mi tiempo, como los cohetes o la televisión.” Warhol observa el mundo desde un tercer lugar, configurando su rol de voyeur y visionario. 

“I want to be a machine” 
(fron Andy Warhol´s diaries) 

La relación íntima con su máquina fotográfica y su cámara de cine son síntomas de una problemática profunda y constante en la obra de Warhol y quizá de la historia del hombre: el exorcismo  del devenir del tiempo. En su paso por Madrid en el año 83´, en su rol de flaneur extraterrestre, no escribió páginas en su diario. Fotografió y fue fotografiado.

La catarsis del post-franquismo en la España de la época se manifestaba en la ebulliciente escena joven del underground artístico y cultural de Madrid en todas las facetas de la música, el cine, la literatura y la moda: La Movida madrileña. Influenciados por movimientos como DADA y el surrealismo, por las escenas del new wave y el post-punk, Warhol desciende sobre este microcosmos como un ícono idealizado y un referente directo de la escena newyorquina de los años 60 que tanto les había servido de inspiración. 

“La crónica de Warhol en Madrid, de la que no queda una línea en las memorias del artista, otorgó el diploma pop a zombies y pegamoides, lo que inmortalizó con gran habilidad y acierto Gorka De Duo en sus fotografías.”   
(Kosme de Barañano, El Mundo)



En este contexto, el encuentro con el artista Gorka De Duo, fotógrafo pionero de la estética que inmortalizó a La Movida en sus imágenes mas icónicas, dejó la marca indeleble de un documento artístico único y trascendental para la historia del arte: un testamento que, cual pieza  arqueológica, nos permite ver a Warhol bajo una nueva luz y desplegar nuevos matices. Durante los días que compartieron Warhol y De Duo desarrollaron una relación no lingüística, sostenida solamente en la sintaxis de la direccionalidad de los objetivos de sus cámaras. La complicidad fotográfica y la comunicación telepática hicieron desprender de este encuentro un aura de carácter visionario y patafísico sin igual.

El resultado se evidencia con sustancia en el complejo e hipnotizante retrato Pop Shot, donde Gorka De Duo hace entrar en esta relación con Warhol (quien mira fijamente a cámara) a su propia obra y al espectador, generando una disposición dialéctica en la organización de la mirada hacia adentro de la obra (el revolver pintado apunta a su cabeza) y hacia afuera nuevamente mediante la fuerza centrípeta de los ojos petrificantes del mismo Warhol, quien nos observa haciendo las veces de E.T., modelo y maniquí. 

Esta obra es un ejemplo de las rarezas (“raritäten”) fotográficas que constituyen el tesoro secreto de la galería Muses Maschine, piezas arqueológicas que son rescatadas del archivo de De Duo para ser expuestas por primera vez.

Conformándose en una obra potente, la serie de retratos Andy Warhol ´Patafix de Gorka De Duo, se expande como irradiando un holograma, haciéndonos cómplices, junto con él, de un espacio sin tiempo. Una cápsula temporal donde su persona y su obra se entremezclan adquiriendo nueva luz y nueva vida. Esta cualidad, seguir vivo después de muerto, otorga a Warhol la sufición de una de las condiciones primarias en su consagración final como Patafísico… 

“…so what?” 
(from Andy Warhol´s diaries)


Pablo Denegri 


www.MusesMaschine.net



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